Comunicación y relación de pareja

La habilidad para la comunicación es de las más importantes con las que podemos contar en la vida. Curiosamente es algo para lo que nos formamos poco, se da por supuesto que lo haremos bien, pero, ¿es así? ¿somos capaces de hablar y escuchar de forma eficaz?

¿Para qué sirve la comunicación?

La comunicación nos permite cosas tan fundamentales como expresar nuestras emociones o deseos, comprender los temores o preocupaciones del otro o poner nuestras ideas y opiniones en común para establecer y lograr nuestros objetivos. Estos son solo algunos ejemplos de la importancia de una comunicación adecuada.

¿Qué pasa si nos falta o si no funciona correctamente? Que nuestra relación y nuestra convivencia se vuelven limitados y aparecen dificultades. Si la comunicación entre nosotros falla abundarán los malentendidos, nos faltará capacidad para comprender al otro y gestionar los problemas y nos sentiremos insatisfechos o desconectados. Por otro lado, tampoco contaremos con la tremenda riqueza que hay en el compartir los problemas y ser comprendido ni con el disfrute de expresar las emociones y momentos agradables.

La escucha empática

Stephen Covey plantea en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” que, para ser comprendidos, es importante tratar primero de comprender. No puedo estar más de acuerdo.  Y para poder comprender es básico escuchar al otro, escuchar de verdad, no fingiendo, no de forma selectiva, sino con escucha empática. Esta escucha consiste sencillamente en escuchar con la intención de comprender al otro. Esto implica dejar a un lado nuestras razones y argumentos para primero ver el mundo como el otro lo ve. Cuando escuchamos empáticamente lo hacemos contemplando todos los niveles de la comunicación, escuchamos lo verbal y lo no verbal, escuchamos los sentimientos que percibimos en el otro y los significados que nos quiere transmitir. No implica estar de acuerdo, sino ser capaz de entrar en el marco de referencia del otro.

El estilo de comunicación

A grandes rasgos se han considerado, con el objetivo de facilitar su comprensión, tres estilos básicos de comunicación. El estilo agresivo sería aquel en el que se persigue únicamente el beneficio propio de forma ofensiva y manipulativa, ninguneando los sentimientos y necesidades del otro. El estilo pasivo sería el caso contrario, pasaría por la negación de las propias emociones y necesidades, dejando de expresarse desde la honestidad o haciéndolo de manera pesimista para evitar un posible conflicto. Vemos que ninguno de estos dos estilos permite una comunicación auténtica y basada en la escucha empática. El estilo asertivo sería el estilo de comunicación que consideraremos sano. Consiste en expresar las propias emociones y opiniones de forma abierta y honesta mientras que se ofrece un marco de respeto e interés hacia los del otro. En este contexto la comunicación puede ser fluida y permite comprender y ser comprendido.

La habilidad para llevar a cabo una comunicación sana y efectiva es algo que puede aprenderse y desarrollarse y se pueden obtener importantes recursos en el camino. Os animo a prestarle atención a vuestro estilo comunicativo y a practicar la escucha activa para seguir cultivando vuestra relación de pareja.

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