Postparto y salud emocional

Una maternidad consciente y deseada es un proceso extraordinariamente bello y excitante, un periodo de transformación lleno de descubrimientos, de miedos, de desafíos y de mucho mucho amor. El embarazo es una etapa de grandes cambios donde nos adaptamos a las transformaciones de nuestro cuerpo mientras vamos haciéndole lugar en nuestro mundo personal al bebé. En ese proceso disfrutamos de nuestra ilusión, sufrimos con miedos e inseguridades, imaginamos cómo será ese hermoso bebé y como será ser mamás y vamos creándonos las expectativas sobre el momento del parto y el inicio de la relación con el bebé.

El parto

El parto es un momento fundamental para las mujeres y para los bebés, una experiencia para la que cada vez nos preparamos mejor, nosotras y las y los profesionales que nos atienden y nos acompañan, y esto ha permitido que cada vez podamos vivir partos más respetados donde nos sentimos más seguras y relajadas, y donde la importancia de nuestros deseos y necesidades es una prioridad. El postparto, en cambio, suele pillarnos más desprevenidas, menos preparadas, con menos experiencias compartidas y sin clases ni ejercicios de preparación.

La llegada del postparto

El postparto o puerperio empieza tras el parto y, oficialmente, dura entre 6 y 8 semanas, aunque en realidad esta etapa de cambios puede durar bastante más hasta que nos sintamos ajustadas a la nueva realidad. Se trata de un periodo donde nuestra vida pasa por un gran ajuste, nuestras expectativas, fueran las que fueran, se miden con una realidad que está hecha de muchos factores: el tránsito emocional, los cambios corporales y la recuperación del embarazo y el parto, las necesidades del recién nacido, el nuevo rol parental o la adaptación de la pareja a la nueva situación.  Hay personas que viven este periodo con gran alegría y muy relajadamente, los cambios les resultan fluidos y disfrutan de todos los momentos. Hay otras, en cambio, que pueden sentirse confusas o desorientadas, sintiendo que lo que les está ocurriendo no es la escena ideal que imaginaron para su vuelta a casa.

¿Es normal sentirme así?

En este periodo es normal experimentar cambios de humor, o cierta ambivalencia, en un momento siento que mi bebé es lo más maravilloso que podía ocurrirme y en el siguiente…¡Dios mío qué he hecho!.  Y también lo es sentirse irritable, con cierta ansiedad o incluso algo triste después del parto*, y muy a menudo podemos tener la lágrima fácil, muuuuuy fácil.

Si me siento así no quiere decir que no esté contenta, o que no quiera a mi bebé, o que no vaya a sentirme conectada a él poco a poco si aun no lo siento. Se trata de un periodo de transición en que se inicia una nueva etapa vital y todo en mi va a ajustarse a la nueva situación, y ante esto puedo sentirme frágil y vulnerable, ¡exhausta!. Esto es especialmente difícil si mi idea del periodo después del nacimiento del bebé era la de un momento ideal, donde seguro que estaré en una nube y me imagino recuperada y funcionando cien por cien en la nueva situación en unas pocas semanas.

Algunas ideas para cuidar de tu salud psicológica en el postparto

Darte espacio para ser consciente de cómo te sientes y de qué está pasándote a nivel emocional y simplemente ,¡sentirlo! No hay ningún problema si a momentos te sientes triste o desbordada y en otros sientes una felicidad profunda. Permítete sentir y conectar con tus emociones sin culpabilizarte.

¡Habla! Sobretodo con tu pareja (si la tienes).  No dejes de transmitir lo que sientes, lo que te preocupa y lo que necesitas. A menudo la mejor ayuda está en sencillamente poder apoyarnos en el otro, sintiendo su comprensión y su sostén aun cuando nos sentimos más frágiles e irracionales.

Delega. A veces nos cuesta dejar de hacer algo por nosotras mismas aunque estemos al límite del cansancio porque sentimos que nadie podrá hacerlo tan bien como nosotras. Reparte con tu equipo las tareas que puedan repartirse para poder estar mejor, ¡seguro que la otra parte lo hará genial también!

No tengas miedo de regular las visitas. Te sugiero que, en caso de no estar segura de que compartes el punto de vista sobre este tema con tu pareja, lo hablaseis antes de la llegada del bebé. Es importante que estéis de acuerdo en cómo gestionarlo y lo agradeceréis cuando llegue el momento. Si sientes que vas a agobiarte con la familia y amigos visitándote non stop en el hospital o en casa, si no quieres estar preparando cafés con pastas mientras alimentas a un bebé y sin haber dormido, trata de evitarte agobios, pon horas de visita limitadas, días sin visitas o lo que mejor funcione para ti y tu tranquilidad.

Cuídate, mucho. Trata de comer bien y de encontrar momentos de descanso, y ¡pide y acepta ayuda para conseguirlo!. Una red de cuidados alrededor de la nueva mamá es fundamental para su salud psicológica. Comer bien, tener un momento para ducharte tranquila y cuidar tu aspecto, y salir al aire libre son cosas que puedes hacer y que te ayudarán a que todo vaya encajando de nuevo.

*Si estos síntomas se vuelven muy intensos e inhabilitantes y aparecen otros más severos como: tristeza constante, desesperación o incapacidad de cuidar de una misma o del bebé, sentimiento de culpa profundo o ataques de pánico, podemos estar ante un episodio depresivo mayor , lo que suele considerarse depresión postparto, y que requerirá atención profesional y ayuda.

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